
“Le dijo Jesús: ‘Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.’» – Juan 11.25
El capítulo 11 de Juan nos presenta uno de los milagros más asombrosos de Jesús: la resurrección de Lázaro. Este evento no solo muestra el poder de Jesús sobre la muerte, sino también revela su compasión y su identidad como la resurrección y la vida.
Reflexión
Lázaro, el hermano de María y Marta, está enfermo. Jesús, al enterarse, decide quedarse dos días más donde estaba antes de ir a Judea. Esta demora tiene un propósito: revelar la gloria de Dios y fortalecer la fe de sus discípulos. Jesús sabe que esta situación será una oportunidad para demostrar su poder sobre la muerte.
Cuando Jesús llega a Betania, Lázaro ya ha estado muerto y sepultado por cuatro días. Marta sale a su encuentro y expresa su fe en que Jesús podría haber sanado a su hermano. Jesús responde con una poderosa declaración: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Esta afirmación es central para nuestra fe, mostrando que Jesús no solo tiene poder sobre la muerte física, sino que ofrece vida eterna a todos los que creen en Él.
Jesús muestra su profunda compasión al llorar junto a María y los otros dolientes. Este momento revela la humanidad de Jesús y su capacidad para empatizar con nuestro dolor. Nos recuerda que Jesús está presente en nuestro sufrimiento y que Él también siente nuestro dolor.
Jesús se acerca a la tumba de Lázaro y, después de orar, ordena que se quite la piedra. Con una voz fuerte, llama a Lázaro a salir. Lázaro, envuelto en vendas funerarias, sale de la tumba, demostrando el poder de Jesús sobre la muerte. Este milagro es un preludio de su propia resurrección y una confirmación de su divinidad.
La resurrección de Lázaro provoca una respuesta dividida: muchos creen en Jesús, pero los líderes religiosos ven en Él una amenaza y comienzan a planear su muerte. Este contraste subraya la resistencia al cambio y la incredulidad frente a la evidencia del poder de Dios.
Aplicación
Confía en el Tiempo de Dios: Como Jesús mostró al esperar antes de ir a Betania, a veces Dios permite situaciones difíciles para revelar su gloria y fortalecer nuestra fe. Confía en su tiempo perfecto.
Cree en la Resurrección y la Vida: Jesús es la fuente de vida eterna. Cree en Él y en su promesa de resurrección y vida, sabiendo que la muerte no tiene la última palabra.
Recuerda la Compasión de Jesús: Jesús llora con los que lloran. Siente el consuelo de su presencia en tu dolor y permite que su compasión te fortalezca.
Proclama el Poder de Jesús: La resurrección de Lázaro es un testimonio poderoso del poder de Jesús. Comparte tu fe y testifica de las obras que Dios ha hecho en tu vida.
Nuestra identidad
Una familia de discípulos de Jesús, fundamentada en la Biblia, comprometida con la Reforma, que proclama la buena nueva de la salvación, que trabaja por la restauración de las personas y que coopera en la construcción del reino de Dios.